sábado, enero 20, 2007

La soledad del guerreo

Pocas veces escribo tan borracho y drogado como hoy:
En menos de 24 horas dos personas a las que amo, me han presentado una mirada de auxilio, tristeza y descojonez.
Con un silencio en sus palabras de ayuda, me piden que los encamine a una vereda donde el sufrimiento no exista.
Simplemente no puedo,
no los puedo ayudar,
no sé por qué,
mis palabras les resultaron dagas al corazón.

Una con lágrimas en los ojos me maldijo para el resto de mi vida,
el otro, con la tristeza en el alma, y un, no entiendes, de su boca... se fueron.
Dijeron adios , no querían más.
Ahora me pregunto, ¿qué cojones pasa conmigo?
antes era el mejor consejero, hoy la indiferencia me corroe,
y la gente que amo me da la espalda,
quizás por que saben que ya nada necesito,
que de eso ya nada me importa.
Y sea como sea, en verdad los amo.
Disculpen mi camino.
El camino exhiliado de un solitario guerrero,
que no es más que un loco de este hospital.
Hospital de Vida.
I.
He declarado.

martes, enero 09, 2007

Perdiendo el tiempo

Tras haber pasado varias horas en la oficina viendo en internet fotos de mujeres que nunca conoceré, teniendo como nick name de messenger: ¡no más chaquetas mentales!
Me pregunté:
¿Acaso no tengo cosas más importantes que hacer?
Si.. fue la respuesta y regresé a mi burbuja de jabón en el cerebro.
I.

jueves, enero 04, 2007

Cristina

NIña rubia con cara de yonkie,
moretones en las piernas,
jeringas en las venas.

Maltratada por su padre,
en la casa su hija,
su madre en la calle.

'Piedrícola se define,
una oda a la cocaina.
Vagabunda de buen corazón,
floja de pantalón,
anoréxica por decisión,
esquizofrénica por amor.

Ofrece su casa sin más,
en su mesa no hay pan.

Cristina es su nombre
y en una de esas borracheras,
me tope con ella.

Con sus huevos al vivir,
te incita a sonreir.
En una vida de etcéteras.

miércoles, enero 03, 2007

La niña rubia

Hay una niña rubia en mi oficina,
a la que le he dicho que me gusta.
A veces cuando la miro mueve la cabeza para abajo y habla.
Creo que tiene miedo de saber de lo que soy capaz.
Hay algo particular en su modo de mover sus labios.

Ya se ha dado cuenta que soy cazador y que sólo persigo lo que huye de mi.
Ahora está quieta... creo que me espera.
¡A correr princesa!

I.
Suicidas de oficina

Una llamada de auxilio...
Una respuesta:
"Cuando uno está en la cuerda, sólo nos queda esperar a que alguien nos quite el banquito".
Y sin saber como o por qué...pienso en cómo será un funeral en Tijuana.
Ánimo amigo, las pistolas de goma y cortaditas de piel ya no son respuesta.
I.