No existe el tiempo para amar
La rosa
Mi jornada laboral había terminado, hoy no había ni siquiera empezado, pero es lo de menos, dejé hace mucho eso de tener un horario de trabajo.
Estacioné el auto y un grupo de rosas posadas en la tierra junto a la cera, llamaron su atención, era el símbolo de la primavera, de mi primavera…
Su rojo intenso manchó mis pupilas en cuanto las vi, sabía que tenía que coger una, así lo hice.
Al llegar a casa la coloqué en un pequeño jarrón de agua, donde pensé que la mantendría con vida en símbolo de su amor, o hasta que debiera regalarla a alguien.
El árbol
Minutos después volteé hacia el árbol llorón que desde afuera me observa cuando me levanto todas las mañanas, a veces llora y a veces sonríe, hablo con el siempre que se puede.
Por algún motivo desee besarlo, y sin más cerré la puerta del edificio Vilaboa para dirigirme a su encuentro.
La vieja
Antes de llegar a él, me tope con la hermosa anciana de cara arrugada que siempre pasea y me cuenta sobre sus múltiples operaciones y enfermedades.
Recordé que ella fue una mujer, igual que la mujer con la que sueño despertar todas las mañanas, y que igual necesita amor y alguien de este puto mundo que le regale una sonrisa.
En ese momento supe que la rosa que había arrancado de la maleza urbana, era para ella, para su corazón, para su esperanza, para sus ganas de vivir, y para tener alguien con quien estar cuando el miedo al frío que hace en la calle la vence.
P.D: Al final si que conseguí darle un beso al árbol llorón, regresándome él, grandes conocimientos para contar en otra historia.
Las largas arrugas de la anciana sonríen más que ayer, mientras que la rosa tiene un mejor cuidador que yo.
Mañana arrancaré otra rosa del camino.
Imanol
Primavera 07
lunes, abril 30, 2007
jueves, abril 19, 2007
Desespero
Espero en mi cama, tras haber luchado contra las enfermedades y los años de mi abuelo.
Después de 80 velas de marcha, esfuerzos, borracheras e historias.
Me pregunto sobre aquella chica leonesa con la que me comprometí hace meses diciendo que éramos novios.
Aunque en realidad aún pienso en mi niña azteca que me espera de corazón y me sabe amar, por que solo vive para eso.
Si bien es cierto, que ninguna de las dos me ha llamado últimamente, también es cierto que espero su llamada sin motivos aparentes.
Me como la cuerda de mi collar y un pequeño instante se siente:
Reincidentes canta.
La maquina de oxigeno en el pasillo indica que hoy tocó cuidar al abuelo, aunque mi turno termina cuando Morfeo se lo lleva.
Justo en ese momento la puerta del ascensor del edificio Vilaboa de Carballino se abre para dejar salir de su cárcel al viejo felino que caminará por la pradera con petas y sombreros.
Grupos de leonas salvajes me esperan, miradas gatescas que gritan sexo, cristales en el piso de las últimas peleas, olor oscuro como el negro, y atrás, en el baño:
Los sueños blancos se desdibujan en la taza del vater.
Y yo, si…solo quizás yo, estaré sólo… solo solamente.
Imanol
Primavera 2007
Espero en mi cama, tras haber luchado contra las enfermedades y los años de mi abuelo.
Después de 80 velas de marcha, esfuerzos, borracheras e historias.
Me pregunto sobre aquella chica leonesa con la que me comprometí hace meses diciendo que éramos novios.
Aunque en realidad aún pienso en mi niña azteca que me espera de corazón y me sabe amar, por que solo vive para eso.
Si bien es cierto, que ninguna de las dos me ha llamado últimamente, también es cierto que espero su llamada sin motivos aparentes.
Me como la cuerda de mi collar y un pequeño instante se siente:
Reincidentes canta.
La maquina de oxigeno en el pasillo indica que hoy tocó cuidar al abuelo, aunque mi turno termina cuando Morfeo se lo lleva.
Justo en ese momento la puerta del ascensor del edificio Vilaboa de Carballino se abre para dejar salir de su cárcel al viejo felino que caminará por la pradera con petas y sombreros.
Grupos de leonas salvajes me esperan, miradas gatescas que gritan sexo, cristales en el piso de las últimas peleas, olor oscuro como el negro, y atrás, en el baño:
Los sueños blancos se desdibujan en la taza del vater.
Y yo, si…solo quizás yo, estaré sólo… solo solamente.
Imanol
Primavera 2007
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