miércoles, enero 02, 2008

Y.

Quiero ser la luna borracha ensangrentada que desgarra tu vestido blanco.
Quiero ser la lágrima que riega tus senos cuando mueras.
Quiero ser el fuego que quema tu mano cuando rompas la sarten de mi corazón.
Quiero ser la vida que no tendrás cuando mueras.

Deseo tu cuerpo junto al mio,
danzando en la oscuridad de una noche sin estrellas.
Deseo tus ojos clavados como espinas en los dedos.
Deseo ser tu dios cuando dejes de creer en Dios.

Deseo ver la luz de un nuevo caminar a tu lado,
cuando el miedo que aún tienes desaparezca.
Deseo verte gritar que me amas,
cuando cientos de adonis desnudos se postren ante ti suplicando caricias.
Sobretodo deseo, empezar, volver a empezar.
Mi querida penúltima letra del abecedario de mi desamor.
Mi Y.
I.

martes, enero 01, 2008

Una noche en cama

El año se termina,
y el chico migrañas tirado en la cama,
la cabeza le explota,
la fiebre calienta el cuarto,
se buscan culpables.

Seis de la tarde,
el chico migrañas sigue en la cama,
cierra los ojos,
desea dormir antes de que los gritos y el festejo de feliz año comienzen.
Un último deseo, que el ruido de los fuegos artificiales no lo despierten.

No hay comida en la casa,
tampoco la necesita,
lo que come se convierte en mierda liquida,
y por cada pedo un calzón nuevo.

Al día siguiente hay que currar,
no importa la enfermedad,
hay que sudar.

El chico migrañas sale a las diez de la mañana a dar un paseo,
en la calle hace frío,
y decenas de jóvenes con abrigo caminan borrachos con su copa en la mano,
me miran como si fuera uno de ellos,
yo no salí, quisiera decir,
¿qué haces aquí?
me digo al fin.

Supongo que celebraré el año nuevo en febrero,
tal como lo hacen los chinos...
¿Y mis doce uvas?
!Ah si¡
que son deseos.
Eso me los guardo,
¿y si me los gasto?

Intercambio deseos por besos,
o un día de mala hostia para todo aquel que poco le importe.
I.